CAPÍTULO 16
EL VERDADERO CONSUELO SE HA DE BUSCAR SOLO EN DIOS.
1. Cualquier cosa que pueda desear o pensar para mi consuelo, no la debo esperar aquí, sino en la otra vida. En efecto, aunque yo tuviera en este mundo todas las satisfacciones y pudiera hartarme de todos sus placeres, es cierto que no podría disfrutar de ellos por mucho tiempo.
Así que no podrás, alma mía, ser consolada plenamente ni perfectamente recreada sino en Dios, que es el consolador de los pobres y el sostén de los humildes.