No creas, por lo tanto, haber alcanzado la paz verdadera porque no percibes alguna pesadumbre, ni que todo marche bien porque no tienes adversario a la vista, ni que hayas llegado a la perfección porque todo te sucede según tu sentimiento. Ni pienses que eres grande, digno de especial predilección porque disfrutas una gran devoción y dulzura. El verdadero amor o la virtud no se conoce en todo esto, ni en esto consiste el progreso y la perfección del hombre.
4. ¿En qué consiste, entonces, Señor?
4. ¿En qué consiste, entonces, Señor?