CAPÍTULO 47
AUNQUE SEA PESADO, TODO HAY QUE SUFRIRLO
PARA CONSEGUIR LA VIDA ETERNA
1. Hijo, que las tareas que has emprendido por mí no abrumen tu espíritu, ni te depriman las tribulaciones. Por el contrario, en todo acontecimiento mi promesa te de fuerza y consuelo. Yo te puedo recompensar más allá de todo límite y medida.