4. Yo conozco al primero y al último y a todos los amo con amor sin límites.
En todos los santos se me debe alabar a mí y, en cada uno de ellos, hay que bendecirme y honrarme sobre todas las cosas porque yo los he engrandecido y predestinado sin que lo hubiera precedido algún mérito personal. Por esto, quien menosprecia al más pequeño de mis santos, tampoco honra al más grande, porque yo hice al pequeño y al grande (Sab. 6, 7). Y el que injuria a alguno de los santos, me agravia también a mí y a todos los demás que están en el reino de los cielo.
En todos los santos se me debe alabar a mí y, en cada uno de ellos, hay que bendecirme y honrarme sobre todas las cosas porque yo los he engrandecido y predestinado sin que lo hubiera precedido algún mérito personal. Por esto, quien menosprecia al más pequeño de mis santos, tampoco honra al más grande, porque yo hice al pequeño y al grande (Sab. 6, 7). Y el que injuria a alguno de los santos, me agravia también a mí y a todos los demás que están en el reino de los cielo.