3. Cuánto más un alma se haya vuelto
firme y simple, tanto más prontamente comprenderá muchos problemas, también
difíciles, porque desde arriba recibe la luz para su inteligencia. Un espíritu
puro, sólido y simple no se disipa aunque se dedique a muchas ocupaciones,
porque todo lo cumple por el honor de Dios, esforzándose en evitar toda
búsqueda de sí mismo.