CAPÍTULO 8
BAJO APRECIO DE SÍ MISMO ANTE LA MIRADA DE DIOS
1. Aunque soy polvo y ceniza, voy a hablarle a mi Señor (Gén. 18, 27). Si yo me considero más de lo que soy, tú serás mi adversario y todas mis iniquidades darán contra mí un testimonio tan verdadero que no podré contradecir. Más si me humillo y anonado y si abandono toda estimación de mi mismo y me reduzco a polvo, como en realidad soy, tu gracia me favorecerá, tu luz alumbrará mi corazón y toda vanagloria, por pequeña que sea, se hundirá en el valle de mi nada y perecerá para siempre.