CAPÍTULO
22
RECONOCER
LOS MÚLTIPLES
BENEFICIOS DE DIOS
1. Abre, Señor, mi corazón
a tu ley y enséñame a vivir según tus mandamientos. Concédeme conocer tu voluntad y
recordar con sumo respeto y diligente reflexión tus beneficios, uno por uno y
todos juntos, para que pueda desde ahora darte las debidas gracias.
Sé y confieso, sin embargo, que no
puedo alabarte ni agradecerte dignamente por el más pequeño de tus favores. Yo
soy inferior a todos los bienes que me has concedido y cuando considero tu
nobleza, mi espíritu desfallece ante tanta majestad.