CAPÍTULO 26
LA SUBLIME LIBERTAD DE ESPÍRITU
ES FRUTO DE LA HUMILDE ORACIÓN
MÁS QUE DEL ESTUDIO
1. Señor, la tarea de un varón perfecto es no aflojar el propio ánimo en la consideración de las cosas celestiales y transitar sin inquietarse entre las múltiples preocupaciones, no como un tonto, sino con la prerrogativa de un alma libre que no tiene afecto desordenado a ninguna criatura.