CAPÍTULO 29
CÓMO INVOCAR Y BENDECIR A DIOS
EN LA AFLICCIÓN
1. Sea por siempre bendito tu nombre (Tob. 3, 11), Señor, por qué has permitido que viniera sobre mí esta tentación y esta aflicción. Yo no puedo evitarla y necesito refugiarme en ti para que me ayudes y me la conviertas en bien.
Señor, ahora me encuentro bajo el peso de la tribulación y mi corazón no se halla sosegado, porque la presente pasión me atormenta mucho.