3. ¡Oh eterna luz, que estás por encima de toda luz creada!, desde lo alto envía un rayo tuyo que penetre en lo más íntimo de mi corazón. Purifica, alegra, ilumina y vivifica mi espíritu con sus facultades para que se una íntimamente a ti en un jubiloso abandono.
¿Cuándo llegará ese tan feliz y suspirado momento en que tú me llenarás con tu presencia y seas para mí todo en todas las cosas? Mientras esto no me sea concedido, no habrá plena alegría para mí.
¿Cuándo llegará ese tan feliz y suspirado momento en que tú me llenarás con tu presencia y seas para mí todo en todas las cosas? Mientras esto no me sea concedido, no habrá plena alegría para mí.