CAPÍTULO 37
LA LIBERTAD DE ESPÍRITU SE ALCANZA
CON LA TOTAL Y ABSOLUTA RENUNCIA DE SÍ MISMO
1. Hijo, abandona a tu persona y me encontrarás a mí. Vive libre de preferencias y desprendido de todo y ganarás siempre, porque se te dará una gracia más abundante apenas hayas renunciado a ti mismo para no volverte a encontrar.
2. ¿Señor, cuántas veces debo abnegarme y en qué cosas renunciar a mí mismo?