1. Señor Dios, Padre santo, bendito seas ahora y por siempre, porque se hizo lo que tú quisiste y lo que tú haces es bueno. Que tu siervo se alegre en ti, no en sí mismo o en alguna otra persona, porque tú solo, Señor, eres la alegría verdadera, mi esperanza y mi corona, mi gozo y mi gloria.