CAPÍTULO 11
PAZ
INTERIOR Y PROGRESO ESPIRITUAL
1.
Podríamos gozar de mucha serenidad si no nos metiéramos en los asuntos ajenos y
en lo que otros dicen o hacen. ¿Cómo es posible que uno mantenga por largo
tiempo la tranquilidad si se entromente en cuidados ajenos, si busca motivos de
interés en exterioridades, si rara y sólo superficialmente se recoge en su interior?
¡Bienaventurados los sencillos porque tendrán mucha paz!