CAPÍTULO 22
LA MISERIA HUMANA
1. Dondequiera que fueres y dondequiera te volvieres, siempre serás un pobre hombre si no te conviertes a Dios. ¿Por qué te aflijes cuando no se te da lo que querías y deseabas? ¿Hay quién tenga todas las cosas según las codiciaba su voluntad? Nadie: ni yo, ni tú, ni hombre alguno sobre esta tierra. No hay persona, aunque sea rey o papa, sin tribulación o angustia. ¿Quién poseerá la parte mejor? Sin duda el que puede padecer algo por Dios.