11. Cuando hayas llegado al punto en que la tribulación te sea agradable y te parezca sabrosa por amor a Cristo, considérate afortunado, porque has hallado el paraíso sobre la tierra.
Pero si te parece duro el padecer y aún procuras evitarlo, serás un desdichado, porque, adondequiera que vayas te seguirá la tribulación.
12. Si te dispones a hacer lo que debes, es decir, a sufrir y a morir, pronto serás feliz y encontrarás la paz.
Pero si te parece duro el padecer y aún procuras evitarlo, serás un desdichado, porque, adondequiera que vayas te seguirá la tribulación.
12. Si te dispones a hacer lo que debes, es decir, a sufrir y a morir, pronto serás feliz y encontrarás la paz.