Mira cuan lejos estás todavía de la verdadera caridad y humildad. Quien las posee sólo se irrita y enoja contra sí mismo y no contra el prójimo. No es mucho mérito convivir con los buenos y con los mansos, ya que esto place a todos y a todos nos gusta vivir en armonía y amar más a los que piensan como nosotros.
Pero tolerar pacíficamente a los malos, a los indisciplinados, a los que se complacen en contradecirnos, es una gracia grande, una hazaña no común y una obra varonil.
Pero tolerar pacíficamente a los malos, a los indisciplinados, a los que se complacen en contradecirnos, es una gracia grande, una hazaña no común y una obra varonil.