Si examinas lo que es tu interior no te importará lo que dirá de ti el prójimo. El hombre juzga según las apariencias, pero Dios mira el corazón (1 Sam. 16, 7). Los mortales consideran los actos y Dios penetra las intenciones.
Obrar siempre bien, y pensar humildemente de sí, es señal de un alma modesta. No buscar consuelo en las criaturas es indicio de gran pureza y de confianza interior.
Obrar siempre bien, y pensar humildemente de sí, es señal de un alma modesta. No buscar consuelo en las criaturas es indicio de gran pureza y de confianza interior.