Los hombres buscan una miserable ganancia y, algunas veces, disputan vengozosamente entre ellos por una moneda. Por algo que no vale nada y por una pequeña promesa no tienen miendo de trabajar de día y de noche.
4. Pero, ¡qué dolor! Por el bien eterno, por el premio interminable, por la honra suprema y la gloria sin fin, ¡cómo son de flojos! ¡Qué pereza para no fatigarse un poco!
4. Pero, ¡qué dolor! Por el bien eterno, por el premio interminable, por la honra suprema y la gloria sin fin, ¡cómo son de flojos! ¡Qué pereza para no fatigarse un poco!