2. Sí es verdad. Se necesita tu gracia, y muy grande, para vencer la naturaleza, siempre propensa al mal desde su adolescencia.
Por culpa del primer hombre Adán, la naturaleza sucumbió, corrompida por el pecado, y la triste consecuencia de esta mancha se propagó en todos los hombres. De modo que esa naturaleza, que tú creaste buena y recta, se la considera desde ya viciada y debilitada para enfrentar a sus mismas malas inclinaciones porque las tendencias perniciosas la arrastran hacia el mal y hacia las cosas de la tierra.
Por culpa del primer hombre Adán, la naturaleza sucumbió, corrompida por el pecado, y la triste consecuencia de esta mancha se propagó en todos los hombres. De modo que esa naturaleza, que tú creaste buena y recta, se la considera desde ya viciada y debilitada para enfrentar a sus mismas malas inclinaciones porque las tendencias perniciosas la arrastran hacia el mal y hacia las cosas de la tierra.