CAPÍTULO 9
DIRIGIRLO TODO A DIOS, COMO A ÚLTIMO FIN.
1. Hijo, si deseas ser dichoso de verdad, yo debo ser tu supremo y último fin. Con este propósito se purificará tu deseo que muchas veces se inclina torcidamente hacia sí mismo y hacia las criaturas.
Si en algo te buscas a ti, pronto desfalleces y y te paralizas. Todo atribúyelo únicamente a mí, que soy el lo ha dado todo.
Considera, por lo tanto, todas las cosas como venidas del Sumo Bien y, por eso, todas deben ser dirigidas a mí como a su único principio.