Es el libro más extenso de la
Imitación de Cristo. En él no abundan temas nuevos respecto a los tratados en
los libros anteriores, a pesar de lo cual hay una auténtica novedad en él.
El
estilo cambia. La colección de exhortaciones y consejos deja lugar a un diálogo
entre Jesucristo y el alma fiel. Ello implica un cambio de tonalidad. Sin
llegar a los arrebatos místicos, deja lugar a una expresión algo más afectiva.
Pero
el cambio más notable, y el más importante para el aprovechamiento del lector,
está en la reiterada insistencia sobre la necesidad de la gracia. Parece claro
que el autor ha tenido una vívida experiencia espiritual de la gratuidad
absoluta con que Dios llama, conduce y destina al hombre a la vida y a la
participación en el eterno diálogo de la Personas Trinitarias.