jueves, 10 de julio de 2014

Julio 9

Para el que te ama y aprecia tus dones nada le debe ser tan agradable como el cumplir en sí mismo tu voluntad y lo que dispone tu divino beneplácito. Lo cual le ha de consolar de tal forma que desee de corazón ser el menor de todos como otro desearía ser el mayor, y tan tranquilo y contento ha de estar en el último lugar como si ocupara el primero. Debe además, aceptar voluntariamente ser menospreciado y desechado, sin gloria ni honra, como ser ensalzado por encima de todos y considerado el más digno de los hombres.

Julio 8

       4. Por eso, Señor Dios, hasta considero un gran beneficio no poseer muchas de esas cosas por las cuales los hombres pueden honrarme y alabarme. Por lo tanto, cualquiera que mire a su pobreza y a la vileza de su persona, no debe concebir un sentimiento de congoja, de tristeza o de abatimiento, sino de consuelo y de grande serenidad, porque tú, Señor, a los pobres y a los despreciados por el mundo, los has escogido como tus más íntimos amigos.

Julio 7

3. El que recibe menos no debe apenarse, ni irritarse, ni profesarle envidia al más rico, antes debe levantar los ojos hacia ti y ensalzar sobremanera tu bondad porque tú, sin distinción de personas (1 Pe. 1, 17), repartes tus beneficios con tanta abundancia y liberalidad.

domingo, 6 de julio de 2014

Julio 6

CAPÍTULO 22

RECONOCER LOS MÚLTIPLES 
BENEFICIOS DE DIOS

1. Abre, Señor, mi corazón a tu ley y enséñame a vivir según tus  mandamientos. Concédeme conocer tu voluntad y recordar con sumo respeto y diligente reflexión tus beneficios, uno por uno y todos juntos, para que pueda desde ahora darte las debidas gracias.
        Sé y confieso, sin embargo, que no puedo alabarte ni agradecerte dignamente por el más pequeño de tus favores. Yo soy inferior a todos los bienes que me has concedido y cuando considero tu nobleza, mi espíritu desfallece ante tanta majestad.

sábado, 5 de julio de 2014

Julio 5

       6. Aquí estoy. He venido porque me llamaste. Tus lágrimas, los suspiros de tu alma, tu humildad y la contrición del corazón me han conmovido y llevado a ti.
     7. Yo respondí: Señor, te he llamado y he deseado gozarte. Estoy dispuesto a menospreciar todas las cosas por tu amor.
     Y, para que yo pudiera buscarte, tú antes me despertaste. Bendito seas, Señor, por haber concedido a tu siervo este beneficio, movido solamente por tu infinita misericordia.