Para el que te ama y
aprecia tus dones nada le debe ser tan agradable como el cumplir en sí mismo tu
voluntad y lo que dispone tu divino beneplácito. Lo cual le ha de consolar de
tal forma que desee de corazón ser el menor de todos como otro desearía ser el
mayor, y tan tranquilo y contento ha de estar en el último lugar como si
ocupara el primero. Debe además, aceptar voluntariamente ser menospreciado y
desechado, sin gloria ni honra, como ser ensalzado por encima de todos y
considerado el más digno de los hombres.
jueves, 10 de julio de 2014
Julio 8
4. Por eso, Señor Dios, hasta considero un gran
beneficio no poseer muchas de esas cosas por las cuales los hombres pueden
honrarme y alabarme. Por lo tanto, cualquiera que mire a su pobreza y a la
vileza de su persona, no debe concebir un sentimiento de congoja, de tristeza o
de abatimiento, sino de consuelo y de grande serenidad, porque tú, Señor, a los
pobres y a los despreciados por el mundo, los has escogido como tus más íntimos
amigos.
Julio 7
3. El que recibe menos no
debe apenarse, ni irritarse, ni profesarle envidia al más rico, antes debe
levantar los ojos hacia ti y ensalzar sobremanera tu bondad porque tú, sin distinción de personas
(1 Pe. 1, 17), repartes tus beneficios con tanta abundancia y liberalidad.
domingo, 6 de julio de 2014
Julio 6
CAPÍTULO
22
RECONOCER
LOS MÚLTIPLES
BENEFICIOS DE DIOS
1. Abre, Señor, mi corazón
a tu ley y enséñame a vivir según tus mandamientos. Concédeme conocer tu voluntad y
recordar con sumo respeto y diligente reflexión tus beneficios, uno por uno y
todos juntos, para que pueda desde ahora darte las debidas gracias.
Sé y confieso, sin embargo, que no
puedo alabarte ni agradecerte dignamente por el más pequeño de tus favores. Yo
soy inferior a todos los bienes que me has concedido y cuando considero tu
nobleza, mi espíritu desfallece ante tanta majestad.
sábado, 5 de julio de 2014
Julio 5
6. Aquí estoy. He venido porque me llamaste. Tus lágrimas, los suspiros de tu alma, tu humildad y la contrición del corazón me han conmovido y llevado a ti.
7. Yo respondí: Señor, te he llamado y he deseado gozarte. Estoy dispuesto a menospreciar todas las cosas por tu amor.
Y, para que yo pudiera buscarte, tú antes me despertaste. Bendito seas, Señor, por haber concedido a tu siervo este beneficio, movido solamente por tu infinita misericordia.
7. Yo respondí: Señor, te he llamado y he deseado gozarte. Estoy dispuesto a menospreciar todas las cosas por tu amor.
Y, para que yo pudiera buscarte, tú antes me despertaste. Bendito seas, Señor, por haber concedido a tu siervo este beneficio, movido solamente por tu infinita misericordia.
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