domingo, 15 de junio de 2014

Junio 15

       2. Por lo tanto, cualquier cosa que llegue al pensamiento, siempre se ha de desear y pedir a Dios con temor y humildad de corazón y sobre todo debes, con resignación, encomendarlo todo a mí diciendo:
     Señor, tú sabes lo que es mejor; que se haga esto o aquello, como tú quieras. Da lo que quieres, cuanto quieres y cuando quieres. Haz conmigo según tu sabiduría, como mejor te parezca según el mayor honor tuyo. Ponme donde quieras y libremente haz conmigo lo que deseas. Estoy en tus manos: vuélveme y revuélveme a tu antojo. Aquí tienes a tu siervo, dispuesto a todo; porque no aspiro vivir para mí, sino para ti, y quiera el cielo que lo haga de manera digna y perfecta.

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