jueves, 22 de mayo de 2014

Mayo 22

       Prefiero morir y sufrir cualquier tormento antes que consentir a tus satánicas inspiraciones. Calla y enmudece, no te prestaré ninguna atención por más que me importunes. El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré? (Sal.26,1). Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá (Sal. 26,3). El Señor es mi ayuda y mi redentor (cfr. Sal. 18, 15).
       5. Pelea como buen soldado, y si alguna vez desfalleces por fragilidad, levántate con más vigor que antes y confía en mi gracia que será mayor. Pero guárdate mucho de la soberbia y de la vanidad. Por su causa muchos se han extraviado y han caído en una ceguera casi incurable.
       Sírvate de aviso y de continua humildad el derrumbe de los soberbios que locamente han presumido de sí mismos.

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