viernes, 1 de agosto de 2014

Agosto 1

CAPÍTULO 32

RENUNCIAR A SÍ MISMO Y A TODO DESEO  

        1. Hijo, no puedes disfrutar de perfecta libertad si no renuncias totalmente a ti mismo. Están como atados con grillos todos los ricos y los que se aman a sí mismos, los codiciosos, los vagabundos y los que buscan siempre las cosas agradables y no las de Jesucristo, los que siempre inventan y tienen nuevos proyectos que no han de durar.

        En efecto, todo lo que no procede de Dios perecerá. Graba en tu mente esta breve y perfecta sentencia. Déjalo todo y lo hallarás todo. Abandona la codicia y encontrarás serenidad. Medita bien todo esto y cuando lo hayas cumplido lo entenderás todo.
        2. Señor, esto no es obra de un día ni juego de niños. En esas pocas palabras se encierra toda la perfección religiosa.
        Hijo, no debes volver atrás ni desanimarte de conocer en qué consiste el camino de la santidad; por el contrario, debes esforzarte para conseguir cosas más elevadas o, por lo menos, anhelarlas con el deseo.

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